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La Herida Narcisista: el pecado que nadie quiere reconocer


El Narcisismo fue introducido como concepto psicológico dentro de las modernas teorías del psicoanálisis por el mismo Freud al igual que la idea de herida narcisista, asociando así de forma indiscutible la mitología (recreacción ficticia de supuestos hechos históricos) a una condición de carácter psicológico inherente al ser humano.
Si tenemos en cuenta que las revolucionarias ideas de Freud sobre la psique humana sirvieron de inspiración a instituciones como el famoso Instituto Tavistock, en principio concebido para estudiar los efectos psicológicos en los soldados de la Segunda Guerra Mundial, o a personajes tan relevantes como su propio sobrino Edward Bernays (creador de las Relaciones Públicas y la Propaganda cuyo resultado fue la actual filosofía del Consumismo, entre otras), podemos fácilmente sospechar que conceptos como herida narcisista fueron y son utilizados como una herramienta más de ingeniería social destinada a separar, confundir y enfrentar a la humanidad.
Solo a través de la poetización del mito y la complicidad que proporciona el victimismo grupal es posible perpetuar y virtualizar veladamente el, en mi humilde opinión, peor de los defectos no heredados naturalmente por el ser humano, que no es otro que el orgullo, la vanidad, el narcisismo.
En este pequeño artículo Rafael Palacios (Rafapal) expone con un cierto humor que podría obligar a "apretar un poco el culo" a los políticamente correctos (da igual el color) y con bastante claridad, cómo las heridas narcisistas son utilizadas para adoctrinar a las masas con la creacción de grupos institucionalizados bajo ideologías como las de Violencia de Género, Feminismo, victimismo nacionalista, racista, homosexual, sionista... y en general toda forma de victimismo inventado o por inventar.
Mi consejo es pues relajar esfínteres y reflexionar seriamente sobre cuál puede ser la forma de victimismo en la cual cada uno podemos esconder nuestras más secretas vanidades y cómo podemos convertir nuestro orgullo herido en respeto, admiración o compasión* hacia los demas.

* Compasión se entiende aquí como la unión entre con y pasión, con-amor y no como compadecimiento, es decir, con-sufrimiento. La idea es clara. Se trata de compartir amor, no dolor ni miedo. Esto último solo nos puede llevar a un estado constante de deseo de venganza y de falta de empatía hacia el único grupo por el que merece y es legítimo luchar. El grupo de todos los seres humanos sin excepción alguna.

Fuente: http://www.rafapal.com/

La Herida Narcisista: el pecado que nadie quiere reconocer… porque te hace creerte mejor que los demás

 
verdadfemenina


Hace unos días visionaba una interesante entrevista con mi amiga Sofía Gutiérrez que trabaja la espiritualidad femenina, plagada de sabiduría, y comenzaba con una declaración de intenciones: “esto no va en contra del varón sino a favor de la unidad”. De hecho, Sofía está muy equilibrada al tratar de la dualidad de los diferentes arquetipos femeninos, pero el caso es que casi todo lo expuesto allí (las penas y los poderes) supuestamente referidas exclusivamente a la mujer ¡son aplicables al varón! Quitando todo lo relacionado con el ciclo menstrual y la conexión con la luna, los mismos desengaños, frustraciones y ansias de libertad históricos expresados por mi amiga Sofía son las penas de cualquier varón… pero con una diferencia, a mitad de la entrevista, se personificaba al Mal que había provocado tanto dolor en el PATRIARCADO. En el varón, vaya.
Acto seguido, mis amigas se metían en un jardín al tratar de definir ese monstruo… que “en realidad no tiene relación con el sexo”. ¡Tócate los huevos! (con perdón). ["El mal uso de la energía masculina" vendría a ser el origen del mal].
En el mismo día, otro buen amigo, catalán y conspiranoico convencido, me enviaba, orgulloso, información sobre el bonito acto de unidad generado el pasado 11 de septiembre en el que “reclamaban la libertad e independencia que nos han robado históricamente”.
¡Tócate los huevos! ¡Qué pasa, que a mí me han dejado ser libre los mismos banqueros que te han oprimido a ti?
No, qué va, como yo vivo en Madrid, entonces mi sufrimiento histórico es menor: es decir, yo soy peor. “El otro” es el héroe que ha sufrido y resistido a lo largo de la historia. Yo no.
Reflexionando en el sofá, se me ocurrió una imagen que ejemplificaría a la perfección la situación: visualicé como en un espejo, a una catalano-española que cree (y sufre históricamente) por la existencia del Patriarcado frente a un catalán independentista antifeminista.

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